Kelvo controla la temperatura de tus cámaras las 24 horas y dispara la alerta en el segundo en que algo se sale de control — por WhatsApp, llamada, Telegram, SMS o correo.
Una noche con el compresor detenido basta para perder todo el inventario. La pérdida ya ocurrió cuando te das cuenta.
Carnes, lácteos, insumos y barriles se echan a perder en horas fuera del rango ideal. Un solo evento cuesta más que años de monitoreo.
La falla casi siempre ocurre de noche, el fin de semana o con el local cerrado — justo cuando nadie mira el termómetro.
Anotar la temperatura en papel es frágil y fácil de olvidar. Cuando la inspección pide el historial, tiene que existir.
Sin central cara, sin técnico residente. Instalas, conectas al Wi-Fi y ves la temperatura al instante.
Coloca el sensor Kelvo dentro de la cámara o congelador. Se conecta a tu red Wi-Fi en minutos, sin obra ni cableado.
En el panel eliges el rango de temperatura seguro de cada cámara y a quién avisar en cada canal.
La lectura corre 24/7 en la nube. Si la temperatura se sale del rango o el sensor cae, la alerta sale al instante.
Un correo es fácil de ignorar a las 3 de la mañana. Por eso Kelvo avisa por varios canales a la vez — incluida una llamada telefónica cuando el caso es grave.
Protege insumos, congelados y la operación diaria contra fallas silenciosas.
Cerveza en su punto. La temperatura equivocada arruina el barril y la experiencia del cliente.
Cámaras y mostradores refrigerados monitoreados todo el tiempo, con registro para inspección.
Vacunas y medicamentos exigen un rango estricto. Kelvo guarda la prueba de que se mantuvo.
Cuéntanos sobre tu operación y te mostramos cómo Kelvo encaja en tus cámaras. Sin compromiso.
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